lunes, 26 de marzo de 2012

Periódico de ayer


RECUERDO QUE los domingos en mi casa siempre había que leer. Mi padre se sentaba en el sillón, cruzaba las piernas, se ponía las gafas y abría el diario. Recuerdo que no se despegaba de las páginas. Yo no entendía qué tanto encontraba en aquel territorio de letras tan pequeñas y asuntos importantes.

Titulares ingeniosos y las fotos hicieron que me anime a hojear los diarios un rato de cada domingo. Todavía era un compendio extraño e interminable de novedades, yo comenzaba la lectura en la sección Deportes (hasta ahora). Allí las personas eran leyendas y los partidos luchas épicas. Ponerle un nombre a los sucesos era un arte que me hechizaba. A la vez, comprendí que estaba leyendo lo que pronto sería historia.

Era la historia en tiempo presente. Los periódicos que no leí fueron historias que permanecerán olvidadas hasta que encuentre y abra los libros correctos. Por ejemplo, la literatura indigenista que pienso que está dormida y quiero resaltar en este espacio. López Albújar, Ciro Alegría, José María Arguedas y más tarde su amigo Mario Vargas Llosa: representantes de la narrativa peruana del siglo XX.

De ellos, olvidados por las masas, tratará este blog. La literatura peruana del siglo XX, su reflejo en la actualidad y presentaciones de libros que merezcan la pena y la alegría. Publicaré a manera de mini-ensayos, cuando pueda habrá videos. Espero que no se duerman, como es que termina la historia de mi viejo. Pues me acercaba a él y removía el diario con mi mano, comprobaba que mi padre, periódico sostenido, se había quedado dormido.

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